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Creatividad28 de enero de 20267 min de lecturaValentina Ríos

El poder del juego en el desarrollo infantil

Jugar no es perder el tiempo

En un mundo que cada vez exige más a los niños desde edades tempranas, es tentador llenar su agenda con clases extracurriculares y tareas. Pero la neurociencia nos recuerda algo fundamental: el juego libre es la actividad más importante para el desarrollo cerebral durante la infancia. Cuando un niño juega, no está perdiendo el tiempo; está construyendo las bases de su inteligencia emocional, social y cognitiva.

¿Qué pasa en el cerebro cuando un niño juega?

Durante el juego, el cerebro infantil libera dopamina, el neurotransmisor asociado con la motivación y el placer. Esto significa que el aprendizaje que ocurre mientras juegan se almacena con mayor facilidad en la memoria a largo plazo. Además, el juego activa simultáneamente múltiples áreas del cerebro: la creatividad, la resolución de problemas, el lenguaje y las habilidades motoras trabajan juntas de manera integrada.

Tipos de juego según la edad

  • 0 a 2 años - Juego sensorial: Tocar texturas, apilar bloques, meter y sacar objetos. Estas actividades aparentemente simples construyen conexiones neuronales fundamentales.
  • 2 a 5 años - Juego simbólico: Cuando tu hijo convierte una caja en un castillo o alimenta a su peluche, está desarrollando pensamiento abstracto, lenguaje y empatía.
  • 5 a 7 años - Juego con reglas: Los juegos de mesa, las adivinanzas y los desafíos introducen la capacidad de seguir instrucciones, respetar turnos y manejar la frustración.
  • 7+ años - Juego creativo y estratégico: Construcciones complejas, juegos de estrategia y proyectos creativos desarrollan el pensamiento crítico y la planificación.

Cómo apoyar el juego desde casa

No necesitas juguetes costosos ni espacios enormes. Lo que los niños necesitan es tiempo, libertad para explorar y tu presencia atenta. Ofrece materiales abiertos como bloques, crayones, plastilina y, por supuesto, libros. Los libros interactivos y de actividades son un puente perfecto entre el juego y el aprendizaje estructurado.

Recuerda: cada minuto que tu hijo pasa jugando es un minuto invertido en su futuro. Dale permiso de jugar, acompáñalo cuando te invite, y confía en que la naturaleza sabe lo que hace.

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