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Desarrollo20 de enero de 20268 min de lecturaCarolina Torres

Inteligencia emocional en niños: guía práctica para familias

¿Qué es la inteligencia emocional y por qué importa?

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones, así como las de los demás. En los niños, esta habilidad no viene de serie: se construye día a día con la guía paciente de los adultos que los rodean. Los estudios muestran que los niños con mayor inteligencia emocional tienen mejor rendimiento académico, relaciones más saludables y mayor bienestar general.

Señales de que tu hijo necesita apoyo emocional

  • Berrinches frecuentes e intensos: Más allá de lo esperado para su edad, pueden indicar que no tiene herramientas para expresar lo que siente.
  • Dificultad para hacer amigos: Si le cuesta compartir, esperar turnos o leer las señales sociales de otros niños.
  • Cambios repentinos de humor: Pasar de la alegría al llanto sin motivo aparente puede revelar emociones contenidas.
  • Miedo excesivo o ansiedad: Preocupaciones que interfieren con actividades cotidianas como ir a la escuela o dormir solo.

5 prácticas diarias para fortalecer la inteligencia emocional

1. Nombra las emociones: Cuando tu hijo se enoje, en lugar de decir "no llores", prueba con "veo que estás enojado porque no pudiste terminar tu torre. Es normal sentirse así". Darle nombre a la emoción es el primer paso para gestionarla.

2. Valida antes de corregir: "Entiendo que estás frustrado" siempre debe ir antes de "pero no puedes pegar". Cuando un niño se siente escuchado, está más dispuesto a colaborar.

3. Usa cuentos como espejo: Los libros que tratan emociones permiten a los niños identificarse con personajes y hablar de sentimientos difíciles de manera segura. Nuestra colección "Mis Emociones y Yo" está diseñada exactamente para esto.

4. Crea un termómetro emocional: Un recurso visual donde tu hijo pueda señalar cómo se siente cada día ayuda a normalizar la conversación sobre emociones.

5. Modela tus propias emociones: Decir "hoy mamá está un poco cansada y necesita unos minutos de silencio" enseña que los adultos también tienen emociones y que gestionarlas es parte de la vida.

La inteligencia emocional no se enseña con una sola conversación: se cultiva con paciencia, consistencia y mucho amor. Cada pequeño momento de conexión emocional con tu hijo es una semilla que dará frutos por el resto de su vida.

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